Tres. Ese es el número de formaciones que Newell's Old Boys ha utilizado en sus últimos cuatro partidos, un reflejo claro de su flexibilidad táctica. Esta capacidad de adaptación es lo que ha mantenido al equipo en la lucha por un puesto en la parte alta de la tabla. En el último encuentro contra Rosario Central, el director técnico implementó un 4-3-3 que sorprendió al rival, permitiendo que los jugadores aprovechen mejor sus habilidades.
Durante este partido, no sólo el esquema fue crucial, sino también cómo la línea media se conectó con los delanteros. Valentino Acuña, jugando una vez más como eje central, se encargó de mover el balón rápidamente, lo que permitió crear ocasiones de peligro. En lugar de quedarse solamente en el medio, los jugadores atacantes, como M. Cóccaro, pudieron aprovechar los espacios que dejó la defensa rival.
el uso de cambios estratégicos a lo largo del partido ha sido otro vital que Newell's Old Boys ha utilizado. Por ejemplo, la entrada de M. Esponda en la segunda mitad trajo una nueva energía, que combinada con la táctica flexible, desestabilizó al equipo contrario. Este enfoque se ha convertido en una tendencia, ya que el cuerpo técnico parece identificar rápidamente las debilidades o fortalezas del oponente.
Los hinchas aprecian esta innovación constante y la actitud proactiva del equipo. A medida que avanza la temporada, la esperanza crece de que esta flexibilidad táctica siga dando resultados. La afición está deseando ver cómo el equipo implementará su siguiente estrategia, expectantes de lo que se avecina en la Liga. Si Newell's Old Boys continúa adaptándose, el cielo es el límite.
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